En la mitad del mundo hay un país llamado: Ecuador, y en la mitad del Ecuador hay un volcán llamado Chimborazo.

Al noroeste de Riobamba, este majestuoso volcán se eleva, como imponente y eterno atalaya del Universo. Perpetuamente cubierto de nieve, arde en las puestas de sol y brilla a la luz de luna.

Con una altura de 6263.47 metros por encima del nivel del mar,  es el punto más alejado del centro del planeta y el más cercano al sol.

 

 

El volcán tiene dos refugios antes de llegar a la cima, el primero es a 4850 metros y el segundo a 5000. Cuando pasas este último, encuentras una laguna maravillosa llamada “Condor Cocha”. Para recorrer esta área con seguridad, lo ideal es subir con un guía local.

A los pies del volcán es común encontrar vicuñas y zorros andinos.  En la noche si te gusta mirar las estrellas, este es el lugar para ti, puedes tener la suerte de disfrutar, del más hermoso cielo estrellado, que verás en tu vida. No existe experiencia más alucinante que en la quietud de la noche tener ante tus ojos la vía láctea, mientras el viento helado te golpea la cara.

Hay muchas leyendas acerca del Chimborazo, pero esta es mi favorita:

“Los niños del Padre Chimborazo” esta leyenda es originaria de la sierra ecuatoriana.  Los indígenas y mestizos del área creen que el Chimborazo fecunda a las mujeres que se quedan dormidas en las faldas del volcán u orinan en la zona, y que al dar a luz sus niños son albinos.

La leyenda dice que el volcán Madre Tungurahua, le reclamó a su esposo (Padre Chimborazo) por no darle hijos tan blancos y rubios como él. Ella estaba furiosa y en venganza, le escupía en la cara las cenizas y lodo que hervía en su vientre.

Para evitar las reprimendas de su esposa, el Chimborazo dejó que una linda pastora que había perdido una oveja en sus laderas pase a buscarla. Ella en el camino encontró un lindo frejolito blanco y se lo guardo cariñosamente en la cintura.

Se dice, que desde ese momento, la barriga de la hermosa niña se volvió más y más grande, y después de 9 lunas dio a luz un precioso niño blanco y rubio, muy parecido al Padre Chimborazo. Este bebé era su primogénito.

Es así que los habitantes de la zona llaman a los niños con similares características: “Los Niños de la Montaña”. Y creen, que los niños albinos, son todos hijos del Padre Chimborazo.

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